Yo escogí la libertad
en plena juventud,
como nunca, lloré.
Motivos tuve,
que no razones.
Falsos motivos.
Peligrosa ebriedad,
jugándomela
como jamás bebí.
Peligrosos impulsos
nublaron mi discernimiento.
Despiadada la risa.
Abriéronse mis ojos.
Alerta el peligro.
[Silencio]
Enmudecido grito,
firme promesa,
voto inquebrantable...
[Más silencio]
[Risas]
[Gritos]
Y...
al fin y por fin:
[Silencio]
[Risas]
[Alivio]
[Más risas]
[Continúa el alivio]
[Alegría]
[Libertad]
[Más risas]
[Más alegría]
Constatación
de voto no quebrado,
de promesa cumplida.
Nadie puede.
Digo nadie.
Nadie, en años
de idas y venidas.
¡Insisto: nadie!
Nadie puede
atar el amor
que, como viene, se va.
Nadie, veraz,
podrá decir
que volvió a verme llorar
tras un amor fallido,
ni vagar hasta la ebriedad,
ni poner en peligro
lo que he logrado vivir.
Vida por vivir.
Razones.
¡Razones
que también son motivos!
[Más risas]
[Más alegría]
[Felicidad absoluta]
¡Yo escogí vivir!
Ignacio Achútegui Conde
Logroño, 16 de febrero de 2019
Estella, 26 de enero de 2020

Comentarios
Publicar un comentario