El peso de la sangre
SIN MIRARSE A LOS OJOS II. EL PESO DE LA SANGRE La sangre derramada dejó de pesar. En cada orilla, un hombre solo. Los dos habrían temblado. Bastó una bandera para que la impunidad echara raíces. Los cuerpos ya no escuchaban el temblor. Bastó una oración para que toda culpa quedara enterrada. Huesos y conciencia. Dicen que la tierra lo recoge todo. Hay sangre que la tierra no acepta. Texto: I. A. C. Imagen: Meta AI 8 de octubre de 2026 I. La espada bendecida II. El peso de la sangre III. El silencio que queda