El tránsito del silencio: I . Umbral
Ábrase la noche al repique de la aldaba, que el aire tiemble atravesando el umbral de tu nombre silenciado. Ya tu firme paso se acoge a sagrado. Con sal en la lengua y sangre en los ojos, te invoco: ven, camina, cruza las lindes del sueño, haz de mi cuerpo tu altar y de mi alma, ceniza. Arráncame la piel. Haz del cuerpo juramento. Tú que reinas en mis abismos, otorgas y callas. En tu nombre, así me pierdo, por tu nombre, así me entrego y de las sombras brota un fuego que a tu fuego quema y lo vuelve sombra. Grita el silencio: oración que nadie enseña. I. A. C. Imagen: ChatGpt Víspera