III. El silencio que queda
SIN MIRARSE A LOS OJOS III. EL SILENCIO QUE QUEDA Todo aquello que el hombre causó quedó tatuado en la piel de la Tierra, en su memoria. Sus cicatrices, ante el olvido del hombre, nos devuelven la mirada. Su rastro permanece. Permanece donde no crece la espesura y la amargura se delata. En la sequedad de la tierra, el hombre prescinde del hombre. No quedan ojos que se miren. Permanece el silencio. Texto: I. A. C. Imagen: Meta AI 9 de octubre de 2026 I. La espada bendecida II. El peso de la sangre III. El silencio que queda