Hija de agua
En tu nombre, inscrito llevas el mar
de un horizonte inmemorial soñado.
Previo al nombre, fuiste anhelo anidado
que por libre, echóse a navegar.
Hija de agua, no dejes de brincar
entre rocas. Tu cauce apasionado,
contra el altivo peñasco, amurado:
siempre el río abre camino hacia el mar.
Qué vientos hallaste en tu travesía,
con cuántos ecos, afectos y heridas,
hinchando las velas de la utopía.
El río forjó el ser con tantas vidas,
mestizando las aguas que acogía,
con las voces del mundo entretejidas.
Hoy contemplamos tu caudal bravío:
eres mar… porque antes fuiste río.
A Marta por sus 33 años
I. A. C.
24 de julio de 2026
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