jueves, 27 de marzo de 2014

Errante




Pluma y verbo escogí,
cual clérigo recogido,
con la pesadumbre por fría compañera,
a causa de tanto dolor infligido.

Vagar mil años fuera poca condena,
mil años más no fueran bastante
que la muerte causada quema
mi sórdida alma errante.

Convicto de tan espantosa pena
a las profundidades arrojé mi espada
allá  donde Poseidón reina.

En busca del perdón camino,
hondo pesar me encadena,
por enmendar tanto desatino.

Sobrevivo triste, sin rumbo ni vereda.

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