Tumala
Recuerdo a Tumala
como una sonrisa franca
apegada a la supervivencia.
Supo tomar sus pinceles
y colorear su vida:
mientras tuviera pinturas
viviría su propia historia.
Su mirada caló
hasta el último rincón
de mi corazón.
El viento fresco
de aquella muchacha
me devolvió el norte perdido.
Deseé su intimidad.
Lejos de alejarnos,
la amistad creció
y se hizo más honda.
Tumala y este pescador
rimaron alegría
y melancolía.
Aquella estela
aún perdura,
pese a los rumbos dispares.
Nuestra complicidad
endulzaría
por siempre mi corazón.
A mi amiga Susana, mi pintora favorita
I. A. C.
5 de mayo de 2024
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