El canto que me sostiene

 

Camino por la quebrada

con el brillo de mi canto,

donde el dolor es quebranto,

y la noche ya es cerrada.

La vida se halla sembrada

de memoria y camino

y en cada paso que atino

se resplandece mi voz

como relámpago atroz

que ilumina mi destino.


Si el frío me quiebra el pecho

con su silencio profundo,

yo le canto al feo mundo,

tan lamentable y maltrecho.

La pena saca provecho

cuando se vuelve canción

y en medio de la traición

fluye el río del amor

que propaga sin temor

un grito de rebelión.


Que si el canto no se apaga

cuando el cuerpo se haga viejo,

permaneceré perplejo

si el ruido no me lo estraga.

Porque el canto no se halaga,

ni se compra ni se vende,

el que canta se trasciende,

se defiende del olvido,

así me habré sostenido

cuando todo se desprende.


I. A. C.

30 de mayo de 2026

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