El tránsito del silencio: I . Umbral
al repique de la aldaba,
que el aire tiemble
atravesando el umbral
de tu nombre silenciado.
Ya tu firme paso
se acoge a sagrado.
Con sal en la lengua
y sangre en los ojos,
te invoco:
ven, camina,
cruza las lindes del sueño,
haz de mi cuerpo tu altar
y de mi alma, ceniza.
Arráncame la piel.
Haz del cuerpo juramento.
Tú que reinas en mis abismos,
otorgas y callas.
En tu nombre, así me pierdo,
por tu nombre, así me entrego
y de las sombras brota un fuego
que a tu fuego quema
y lo vuelve sombra.
Grita el silencio:
oración que nadie enseña.
I. A. C.
Imagen: ChatGpt
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