Éxtasis


Cuando el silencio no es ausencia,  
sino aliento y misterio;  
cuando los viejos dioses no absuelven o condenan.
sino tiemblan;  
el cuerpo no es obstáculo,  
y el deseo no corrompe,  
sino revela.  
La carne no distrae del misterio,  
lo pronuncia.

En un éxtasis de ensoñación plena
ni promete salvación  
ni teme pena,  
porque los actos son,
en verdad:  
sacramento,  
liturgia,  
conocimiento...

Sin la fe ciega,  
la moral que separa,  
y el silencio sin alma,
nuestros yoes
se diluyen en los 
cuerpos uncidos en el placer  
y la revelación de la culpa ausente,  
pulsión de vida,  
cálida fuente.

Escribo desde donde el cuerpo late,  
con el alma descubierta  
y la certeza de haber estado allá,  
donde se anticipa la ausencia,  
el misterio se encarna,  
quiebran las formas  
y las sombras se desvanecen.

Por los siglos de los siglos.

I. A. C.
15 de enero de 2026
Imagen: Meta AI

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