jueves, 20 de agosto de 2015

Prólogo y agradecimientos de "El secreto de Layla"


OBRA REGISTRADA:
Fecha: 18/08/15
Nº de registro: LO-165/2015
Registro Territorial de la Propiedad Intelectual de La Rioja
© Texto y dibujo: Ignacio Achútegui Conde (Nacho)
Titular de los derechos: el autor










PRÓLOGO

«El secreto de Layla» en su primera parte, surge como un relato que narra la historia real de una muchacha marroquí en España. Ante el interés despertado en varias de las personas que lo leyeron y que me pedían saber más ―«me has dejado con toda la intriga», me decían― y ante la insistencia de mi mujer para que continuara la historia, yo me negaba, pues los hechos se cuentan tal y como sucedieron. Doy fe de que son verdaderos.

Convencido, por fin, de que debía continuarla, y como desconozco el paradero de Layla y sus andanzas, decidí imaginar una ficción con el segundo relato, «Los ojos de Tetuán». El resultado me animó a seguir inventando una trama que se concreta en un total de cinco capítulos.

En las cinco partes abundan numerosos homenajes y guiños a personajes reales y de ficción cinematográfica y del comic, formará parte del divertimiento el ir dando con ellos.

Logroño, agosto de 2015




AGRADECIMIENTOS

A la propia Layla por facilitarme esta historia. ¿Dónde estarás? Lógicamente, he cambiado tu nombre real. Han pasado ya unos lustros. Me ha sido casi imposible recordar cada detalle, nunca pensé que esta historia fuera a ser escrita, de ser así hubiera tomado notas.

A mis padres y abuelos, que tanto me han referido de los años vividos en Tetuán, y que han inspirado alguna que otra escena.

A mi hija Marta, por serlo, por el amor que nos tenemos. Cada referencia a los caballos es un recuerdo para ti, hija.

A Maite, mi mujer, por animarme y realizar alguna sugerencia en concreto, una ciertamente importante y por ser la primera fan de la saga de Layla.

A mi amigo marroquí, pues lo he utilizado para crear el personaje de Najjar, que en árabe significa carpintero. La persona real en efecto lo es. Por lógica, no he usado su nombre verdadero. Es carpintero, ha vivido en mi ciudad, somos amigos y es marroquí; hasta aquí la realidad. El resto, el viaje en moto y las aventuras, hasta el final es pura ficción.


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